Qué debe transmitir la página web de una empresa industrial

Qué debe transmitir la página web de una empresa industrial

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Durante años, muchas empresas industriales han entendido su página web principalmente como una carta de presentación: quiénes somos, qué fabricamos, dónde estamos y cómo contactar con nosotros.

Hoy esa visión se queda corta.

La web puede ser mucho más que un espacio donde mostrar productos y servicios. Para una empresa industrial, especialmente cuando trabaja en mercados B2B, puede convertirse en una herramienta comercial que ayude a generar confianza, explicar su propuesta de valor y facilitar nuevas oportunidades de negocio.

Y esto es importante porque, aunque la decisión de compra industrial siga dependiendo en gran medida de las relaciones personales, la experiencia, las recomendaciones o el contacto con el equipo comercial, cada vez es más habitual que un potencial cliente consulte previamente la web antes de avanzar.

La pregunta, por tanto, no es solamente si nuestra empresa tiene página web.

La pregunta es: ¿qué encuentra un potencial cliente cuando entra en ella?

No basta con explicar qué hace la empresa

Uno de los errores más habituales en las webs industriales es dedicar demasiado espacio a explicar la empresa desde dentro.

«A qué nos dedicamos», «cuándo comenzamos», «qué instalaciones tenemos» o «qué productos fabricamos» son informaciones importantes. Pero no necesariamente responden a la pregunta que se está haciendo el potencial cliente:

¿Por qué debería trabajar con esta empresa?

Una buena web industrial debe conseguir que, en pocos segundos, alguien pueda entender qué hace la compañía, para quién trabaja y, sobre todo, qué valor aporta.

No se trata de utilizar grandes mensajes publicitarios. Se trata de ser claros.

Si una empresa fabrica un determinado componente, por ejemplo, no es suficiente con decir qué componente fabrica. Puede ser mucho más relevante explicar qué problema ayuda a resolver, qué necesidades cubre, qué diferencia su solución o en qué tipo de proyectos aporta mayor valor.

La diferencia parece pequeña, pero comercialmente es enorme.

La capacidad técnica debe convertirse en valor para el cliente

Las empresas industriales suelen tener un importante conocimiento técnico.

Procesos de fabricación, certificaciones, maquinaria, materiales, capacidades productivas, controles de calidad, experiencia acumulada…

Todo ello demuestra solvencia.

Pero existe un riesgo: hablar tanto de las capacidades de la empresa que el cliente no llegue a entender cómo esas capacidades le benefician a él.

La web debe traducir ese conocimiento técnico a argumentos comprensibles.

Una determinada tecnología puede significar mayor precisión. Una capacidad productiva concreta puede permitir responder a pedidos más exigentes. Un sistema de control de calidad puede aportar seguridad. Una experiencia acumulada en determinados sectores puede reducir riesgos para el cliente.

La clave está en pasar de «esto es lo que tenemos» a «esto es lo que podemos hacer por ti».

La confianza también se construye antes de la primera reunión

En una relación B2B, especialmente cuando hablamos de productos o servicios industriales, la confianza es fundamental.

Y la web puede empezar a construirla mucho antes de que exista una conversación comercial.

Mostrar proyectos realizados, sectores en los que se trabaja, casos de éxito, certificaciones, instalaciones, equipo o referencias relevantes ayuda a que un potencial cliente pueda hacerse una primera idea de quién está detrás de la empresa.

Pero no se trata de llenar la página de logotipos o de acumular fotografías.

Lo importante es que cada elemento aporte una respuesta a una posible duda del cliente:

¿Tienen experiencia en algo parecido? ¿Pueden asumir mi proyecto? ¿Son suficientemente rigurosos? ¿Conocen mi sector? ¿Puedo confiar en ellos?

Una buena web no elimina todas esas preguntas, pero sí puede conseguir que muchas de ellas lleguen resueltas a la primera conversación comercial.

La web debe acompañar al proceso de venta

Aquí encontramos otro aspecto especialmente importante.

Una web industrial no debería funcionar de manera independiente del equipo comercial.

Si los comerciales utilizan determinados argumentos para explicar el valor de la empresa, esos argumentos deberían estar presentes también en la web. Si existen sectores estratégicos, productos prioritarios o mercados en los que se quiere crecer, la página debería contribuir a reforzar ese posicionamiento.

La web puede incluso ayudar al comercial durante el proceso de venta.

Un potencial cliente puede consultar una determinada solución antes de una reunión, revisar un caso de éxito después de ella o utilizar la información de la página para compartir internamente una propuesta.

Por eso, la web debe formar parte de la estrategia comercial, no estar al margen de ella.

Y, sobre todo, debe facilitar el siguiente paso

Una web puede explicar perfectamente una empresa y, sin embargo, no generar ninguna oportunidad.

¿Por qué?

Porque no deja claro qué debe hacer el visitante después.

Contactar, solicitar información, pedir una reunión, consultar una solución concreta, plantear un proyecto… El siguiente paso debe resultar sencillo y natural.

No hace falta llenar la página de botones ni convertirla en una plataforma de venta agresiva. En un entorno industrial B2B, muchas veces basta con una llamada a la acción clara y coherente con el proceso comercial.

Si hemos conseguido despertar interés, no deberíamos poner obstáculos para continuar la conversación.

Una buena web industrial no necesita parecerse a la de una gran multinacional

Otro error frecuente es pensar que para tener una buena presencia digital hay que construir una web espectacular.

No necesariamente.

Una empresa industrial puede transmitir profesionalidad sin recurrir a diseños complejos ni a mensajes excesivamente corporativos.

Lo fundamental es que exista coherencia entre lo que la empresa es y lo que la web transmite.

Porque una empresa puede tener unas instalaciones excelentes, un equipo altamente cualificado y una enorme experiencia… y proyectar una imagen poco clara si su web está desactualizada, resulta difícil de entender o no explica adecuadamente su propuesta de valor.

La web debería estar a la altura de la empresa que representa.

Una cuestión comercial, no solo de comunicación

Por eso, cuando analizamos la presencia digital de una empresa, en ESB Consultores no creemos que la cuestión deba abordarse únicamente desde el punto de vista del diseño.

Antes hay que hacerse preguntas comerciales.

¿A qué clientes queremos llegar? ¿Qué queremos que entiendan de nosotros? ¿Qué nos diferencia? ¿Qué productos o servicios queremos potenciar? ¿Qué objeciones debemos resolver? ¿Qué queremos que haga el visitante después de conocernos?

Responder a estas preguntas permite construir una web mucho más útil.

Porque una página web no debería limitarse a contar quién eres. Debería ayudar a que el mercado entienda por qué puede ser interesante trabajar contigo.

 

En ESB Consultores ayudamos a las empresas a revisar y mejorar su estrategia comercial, su posicionamiento y las herramientas que utilizan para llegar al mercado, incluida su presencia digital.

Si tienes la sensación de que tu empresa ofrece mucho más de lo que actualmente transmite su web, quizá no necesites simplemente una página nueva. Necesites revisar qué estás comunicando y desde qué perspectiva lo estás haciendo.

 

 

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